El koan Mu se divierte actuando así como motor. Impulsa la unión entre nosotros, impulsa el pensamiento en los demás, por los demás y teniendo en cuenta a los demás. Cuando más grande se vuelve Mu, más pequeños nosotros, aunque en realidad Mu jamás cambia de tamaño o de dimensión.
En el juego de las transformaciones, Mu es un koan práctico, de larga duración e incontestable.
La fotografía de un motor refleja a Mu siempre. Al koan Mu especialmente. Mu no se puede ver, ni percibir... pero se le puede pillar como reflejo, como algo que está, pero por alguna razón no somos capaces de ver.
La fotografía del alma practica el respeto por lo cotidiano, porque actúa con las almas de todos y todo. Actúa con lo cotidiano, no lo retrata. Reconforta lo cotidiano de nosotros mismos. Materializa lo cotidiano en nosotros mismos. Y nos involucra inmediatamente en la acción.
Los seres humanos hemos construido máquinas de ese tamaño. Los hemos montado entre muchos miles para poder escaparnos de la gravedad terrestre. Los han financiado miles y en resumen, todos los seres humanos de una u otra forma.
La gravedad terrestre actúa sobre nuestros cuerpos, como Mu actúa sobre la consciencia. Incluso en la supuesta comprensión, no sabemos nada de la energía gravitatoria, viviendo sobre uno de los motores más grandes de gravedad en millones de años luz alrededor. Con otro colgado a miles de kilómetros, tan grande que lo de las hormigas quedaría en anécdota.
Mu, la gravedad, los universos elegantes. Motores. Crea-tividad. Crea-TV-dad.
Besos,
Miguel
http://furlock.com
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